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Problemas emocionales en los niños

Los padres ejercen un rol fundamental en el desarrollo de los niños, por eso deben enseñar a sus hijos a encaminar sus emociones, es fundamental que aprendan a vivir en sociedad y a ser empáticos con las personas de su entorno, es por ello que aprender a canalizar sus emociones es parte importante en el desarrollo y formación de nuestros niños.

Es importante saber identificar si nuestros hijos padecen o son víctimas de algún trastorno emocional y saber que podemos hacer para ayudarlos. En psicoinfancia Barcelona siempre le podemos asesorar.

 

¿Cuáles son los problemas emocionales más frecuentes en la niñez?

 

Los problemas más comunes que afrontamos en la niñez es la falta de tolerancia, el miedo al fracaso, niños desobedientes que no respetan las reglas establecidas, que le cuesta mucho aprender una nueva destreza (leer, escribir) y se molestan sobremanera, etc.

Esto no solo daña el proceso de aprendizaje porque no son capaces de aprender al mismo ritmo que los demás, sino que le cuesta bastante trabajo establecer relaciones sociales e interactuar con las personas de su entorno de manera saludable.

Estos niños por norma general poseen baja autoestima y carecen de empatía, porque no son capaces de colocarse en la posición del otro, esto generalmente ocurre entre los cuatro y cinco años, pero de igual forma hay que trabajar esta situación.

 

Emociones en niños psicoinfancia.com

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¿Cómo podemos identificar los problemas emocionales?

 

Los niños que tienen problemas emocionales les cuesta seguir instrucciones y respetar las normas establecidas, por eso los padres deben saber cómo afrontar cada situación que se les presente con sus niños, cómo pueden ayudarlos a mejorar y controlar su conducta y en qué casos deben decir “NO” y cuando deben decir “SI”, y eso se logra dialogando de forma clara y persuasiva con el niño.

 

¿Cuáles son los problemas emocionales más comunes en los niños?

 

• Agresión

El aumento de la agresividad de los niños es uno de los problemas más agudos no solo para médicos, maestros y psicólogos, sino también para la sociedad en su conjunto. Desafortunadamente, últimamente ha aumentado el número de niños con tal comportamiento. Es especialmente importante ayudar a los niños en edad preescolar, cuya agresividad está solo en su infancia.

Ningún otro comportamiento irrita más a los adultos e inadapta a los niños que el comportamiento agresivo. Esta es una de las pocas condiciones en las que los padres deben llevar a su hijo a un especialista lo antes posible.

La agresividad se manifiesta en una amplia gama, desde declaraciones duras hasta acciones físicas, un niño agresivo en lugar de simpatía evoca irritación general y, a menudo, como respuesta a la agresión de los adultos.

• Ansiedad

La ansiedad es una característica psicológica individual que consiste en una mayor tendencia a experimentar angustia o zozobra en una variedad de situaciones de la vida, incluidas aquellas que no la padecen.
Por ejemplo, un niño a veces se preocupa antes de que sucedan las cosas, sin que en apariencia exista un miedo o riesgo real, esto es ansiedad.

Si la ansiedad infantil se manifiesta de forma recurrente y sin motivo aparente, entonces podemos estar en presencia de un problema de ansiedad que debe ser tratado.

Los niños ansiosos tratan de ocultar sus problemas, se distinguen por una ansiedad excesiva y, a veces, no temen al evento en sí, sino a sus premoniciones. A menudo esperan lo peor, los niños se sienten impotentes, tienen miedo de jugar nuevos juegos, comenzar nuevas actividades. Se exigen mucho a sí mismos, son muy autocríticos. Su nivel de autoestima es bajo, esos niños realmente piensan que son peores que los demás en todo, que son los más feos, estúpidos o torpes.

• Miedos

Una de las razones más comunes por las que los padres acuden a un psicólogo es que los niños tienen miedos intensos y constantes. El miedo es el temor a algo específico, en cada etapa, existen miedos normativos que van apareciendo y desapareciendo paulatinamente, como consecuencia del desarrollo del ámbito intelectual, la imaginación, etc.

Todos los niños (y también los adultos) tienen ciertos miedos, con la transición de un período de desarrollo a otro, en un niño sano, algunos miedos desaparecen, mientras que otros aparecen. Si esto no sucede, entonces pueden aparecer rasgos sospechosos de ansiedad en el carácter de una persona ya adulta, lo que ralentizará su desarrollo.

Por lo tanto, los miedos son algo normal que todo ser humano siente en un determinado momento de su vida. Hay miedos que forman parte del desarrollo del niño y que al finalizar la etapa el miedo también se desvanece, en este caso esto no debe ser motivo de preocupación.
Si hay muchos miedos, se debe prestar especial atención a este niño, la presencia de numerosos miedos es un signo de falta de confianza en uno mismo, falta de protección psicológica adecuada, que en conjunto afecta negativamente el bienestar del niño, creando dificultades aún mayores para comunicarse con sus compañeros.

Nuestra tarea es “sacar” de la psique del niño aquellos miedos que ya son dañinos, reflejados en la conducta del miedo. El miedo tiene un punto débil, hasta que se nombra y se cuenta el miedo, parece enorme e insoportable para una persona pequeña, pero si simplemente verbalizas el miedo en voz alta y lo expresas con palabras, pierde casi la mitad de su significado.